Como quisiera que vinieras en este momento a rescatarme de mi propia incompetencia para comprenderme. No sé si me ayudarías a divisar la causa de lo que siento, pero estoy seguro que la desvanecerías. ¿Por qué no vienes? ¿Será acaso que no sabes del hilo de plata que une mi satisfacción a tu silueta? Es probable que alguna necesidad te ocupe de momento. Ya sea por desentendimiento o por imposibilidad, no logro perdonarte el que no hayas aparecido aún. Quedan unos minutos… ilumíname o elimíname.
No, no me basta que estén aquí todos. De alguna manera no encuentro consuelo en la colectividad, hay un vacío en mí que no logran llenar. Puedo hacerte caso y distraerme pensando en todo lo demás que tengo, pero no quita el hecho que algo hace falta: yo mismo. No puedo pensar en mí sin pasar por ti… maldito infortunio. ¿Quién ha querido ligar lo más preciado que tengo a tu voluntad?
Todos llaman a la puerta… no puedo abrirla de golpe, si lo hiciera no fuese a mí a quien visitaran, mi corazón y mi alma no están dentro de mi cuerpo. De seguro les contestaría mi automatizado sentido de educación.
No hay comentarios:
Publicar un comentario