Pero aún jugando a inventar la historia más loca de todas pierdo contra mí mismo... por mi miedo a soñar demasiado. Por el miedo a verme enredado en mis propios quereres y caer en la cuenta, de nuevo, que lo inalcanzable es la droga de mi alma y tu aroma el aperitivo que da cabida a las fantasías más bellas y dolorosas que puedan sostener una hoja de papel, cuando me dan ganas de culparte por todo y ponerlo por escrito... como ahora.
Quiero escucharte decir lo inimaginable... que de alguna manera tu corazón lata a otro ritmo y te decantes por esta locura lúcida y desesperanzadora... mejor lo dejamos acá, antes que me toque caer de más alto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario