martes, 17 de agosto de 2010

Engranajes culposos

Te odio, me detesto y me disculpo. No hay otra manera en que estas tres frases pueden ser usadas de una manera más poco ética y sin sentido. Pero la verdad es que nuna quise ser un ejemplo y tiene más sentido no tenerlo, que desbordar lucidez a cada momento. No es una excusa o una justificación... es simplemente la manera en la que he encontrado que el engranaje de mi existencia funciona.

Te culpo por todo en cuanto no has hecho. Tu imagen evoca a mi mente tanta prolijidad, que cuando caes en deuda conmigo no encuentro razón para justificarte.

Después del odio viene la inevitable inflexión. Es ahí cuando caigo en la cuenta del retrato inmaculado e irreal que me formé... y no me queda más que detestarme. Por ti, por mi y mi habilidad de crear espirales de supuestos. Me odio porque soy yo y nadie más.

Me disculpo por inercia. Para que tenga sentido dar un paso más. Porque mi instinto me dice que no pasará mucho para que te odie otra vez.

2 comentarios:

Vir dijo...

Heey! Gracias por pasarte por mi blog... y gracias por compartir estos nuevos textos!! Hacía mucho que no leia algo que me hiciera sentir tanto, no se si es la forma en que lo expresas o que, pero de verdad llega. Y? Te vas a sumar al coro o no? Te esperamos cualquier ensayo que quieras! Saludos!

Admin dijo...

Increíble que me tome dos meses responderte, no? jaja, pero me parece que refleja la naturaleza de nuestra relación de escritura.

Al coro nunca me pude sumar. Justo a la hora del ensayo tenía clases.

En un mes regreso para mi país a trabajar 6 meses. Luego me voy para Londres a estudiar una maestría en finanzas. Me han dado una beca para estudiarla en el London School of Business and Finance.

En fin, espero que leas y te gusten las últimas entradas. Yo no me pierdo las tuyas.

Nos vemos!